Revivo, renazco y muero
Revivo cada vez que respiro tu aliento.
Lo dejo entrar por la boca
y quema lo que en mí ya no era yo.
Renazco cada vez que me nombras.
El nombre no me describe, me crea:
así crearon los dioses al principio,
diciendo lo que aún no existía.
Muero cuando me envuelves
y me permites ser tu todo
por solo un instante.
Esa es la doctrina secreta:
no que el amor sea para siempre,
sino que un instante pueda serlo todo
y baste.
Un instante enceguecedor
en el que las dos alas que me crecen contigo
se elevan al lugar
donde no hay dos.
Reviviendo,
renaciendo,
y al final:
morir.
— Manannan Mac Lir
2011 / 2026
